100 Años Alfa Romeo

100 Años Alfa Romeo

Notapor equipo de paddock el Sab Oct 16, 2010 3:36 pm

Los deportivos del pueblo
Deportividad de calle: esencia Alfa

Si bien Alfa Romeo consiguió prestigio en las carreras, en la segunda mitad de siglo se dedicó principalmente a la fabricación de modelos de calle. Si bien nunca abandonó la competición, sus años dorados quedaron atrás. Sigamos descubriendo el mundo Alfa Romeo a través de sus automóviles más representativos.

Imagen
Alejandra Otero

Tras lo que se conoce como la ‘época dorada’, Alfa Romeo tuvo que hacer frente a diversas crisis. La primera, durante la Segunda Guerra Mundial, en la que se vio obligada a detener la producción para abastecer de material bélico al gobierno italiano. Durante aquella época, la marca se dedicó principalmente a construir motores de aviación, siendo conocido su propulsor de doble estrella con 18 cilindros y 2.000 CV, que fue uno de los más potentes de aquella época.

Finalizado el mayor conflicto bélico de la historia de la humanidad, la vuelta de Alfa Romeo a la producción se centró en modelos de calle. Las razones fueron varías, pero el motivo de mayor peso fue la nacionalización de la empresa: el Gobierno quería que se centrase en fabricar coches para la carretera y no para la competición. No obstante, aún cumpliendo las imposiciones del Ejecutivo italiano, Alfa, en la medida de lo posible, no abandonó su esencia: modelos en los que primaba el diseño y la línea deportiva. Esta idea se mantuvo incluso por encima de la segunda crisis que asoló a la marca en la década de los 70 así como cuando pasó a formar parte del entramado del grupo Fiat.
Imagen
Alfa Romeo Giulietta Zagato Sprint, regreso a la deportividad en los años 50.
Alfa Romeo 1900, ‘sólo de carretera’

En producción entre 1950 y 1959, fue el primer Alfa concebido únicamente como modelo de calle. Se trataba de una berlina diseñada por Orazio Satta, que contó con tres carrocerías: una sedán de cuatro puertas y una coupé y una descapotable de dos puertas. Pese a un cierto toque deportivo, lo que primaba en el 1900 era la funcionalidad. La gama de motores oscilaba entre los 80 y los 115 CV y contó con un relativo éxito: vendiéndose un total de 21.304 unidades.
Alfa Romeo Giulietta, nostalgia de carreras

Junto al 1900 comenzó a producirse un nuevo modelo más deportivo inspirado en los años dorados de Alfa. Presentado en el Salón de Turín en 1954, el Giulietta tenía claras reminiscencias con los modelos clásicos como el 6C o el 8C y tuvo una acogida notable en su época con 130.000 unidades comercializadas. Su corta vida no impidió que recibiera dos ‘restylings’, siendo la versión más potente de las seis producidas la Sprint Speciale de 1,3 litros y 116 CV.

Hoy, la denominación Giulietta ha resucitado para dar nombre el sucesor del 147 tomando la esencia de aquellos años: un compacto deportivo de cuidado diseño.
Alfa Romeo Giulia y Alfa Romeo Spider: vuelta a la deportividad

Si hay que señalar un modelo de Alfa como el más longevo de la historia, éste es el Giulia. La familia de esta berlina se mantuvo desde 1962 hasta 1994, en buena parte gracias al Spider que estuvo 26 años en producción. Pero la llegada del Giulia supuso, además, la consolidación del regreso de Alfa Romeo a la competición. Si bien el Giulietta tuvo una versión de carreras, el Zagato Sprint, fue el Giulia TZ, con su motor compacto de 113 CV, el que participó en la Copa de Monza FISA o en la Targa Florio. En cierta manera, recuperó los momentos de gloria de años pasados.
Imagen
La última generación del Alfa Romeo Spider.

Del Alfa Romeo Spider, denominación que aún hoy se mantiene para dar nombre a las versiones descapotables de la marca, se puede decir que es la clásica imagen que nos viene a la mente cuando pensamos en un modelo de la marca. No en vano, estuvo casi 30 años en producción. Este roadster, que sobrevivió a una crisis y llegó hasta los años 90, fue proyectado por Pininfarina en sus tres primeras series y fue el último de los Alfa de propulsión trasera hasta la llegada del 8C Competizione.
Alfa Romeo GTV y Brera: la llama sigue viva en el siglo XXI

Cuando cesó la producción del Spider, el Alfa Romeo GTV llegó para aportar una nota de color a modelos más comedidos como el 146 o el 156 y sus diversas evoluciones. También fue Pininfarina quien dio forma a este deportivo 2+2 que tuvo tanto una variante coupé -que lo señalaba como sucesor del Alfetta GTV-, como una roadster, tomando el legado del Spider. Si bien contaba con algunas versiones de acceso -siendo la más potente el 2.0 JTS de 165 CV-, su identidad la ganaba gracias sus motores V6 de entre 202 y 240 CV de entrega.

Su sustituto llegó en 2005 bajo el nombre de Brera. Presentado en el Salón de Ginebra de ese año, mantiene esa imagen musculosa del GTV así como mecánicas completamente deportivas siendo la joya de la corona el JTS 3.2 V6 de 260 CV de tracción total. No obstante, a diferencia del GTV, el Brera añade además propulsores Diesel a la gama.
Alfa Romeo 8C Competizione

Qué mejor manera de cerrar un homenaje a Alfa Romeo que hacerlo con el modelo más exclusivo jamás fabricado por la marca. Si bien los modelos de Alfa han sido en esencia deportivos, lo cierto es que en los últimos cincuenta años no habían buscado, o podido, competir con fabricantes como Ferrari o Lamborghini.
Imagen
Alfa Romeo 8C Competizione: la esencia de la marca en un superdeportivo.

Sin embargo, en 2007, Alfa decidió poner fin a eso con la llegada del espectacular 8C Competizione. Al igual que su homónimo clásico, uno de los modelos más deseados de aquella época, este blipaza es puro diseño y tecnología. Diseñado por el alemán Wolfgang Egger en el Centro Stilo Alfa Romeo, se presentó al mundo en el Concurso de Elegancia de Pebble Beach en 2005. Pese a estar basado en la plataforma del Maserati Quattroporte, no estamos ante un 'gran turismo' sino ante un automóvil puramente deportivo: concebido íntegramente en fibra de carbono, su bajo peso y sus especificaciones técnicas así lo indican. Compañeras perfectas de un V8 de 4,7 litros y 450 CV. Sólo 500 afortunados disfrutan de este sueño sobre ruedas, a los que se suman otras 500 unidades de la versión Spider. En él se materializa toda la grandeza de Alfa Romeo, en pasado y presente. Y que sea por muchos años más.

Alfa Romeo: una vida forjada en las carreras

¿Sabías que las siglas Alfa significan Anonima Lombarda Fabbrica Automobile? ¿Y que a principios de siglo la división deportiva de Alfa Romeo era una de las más laureadas en el mundo de la competición? Ahondamos en la historia de Alfa Romeo aprovechando que este año se cumplen 100 años desde su nacimiento, cien años de sueños, de deportividad y de diseño: 'Benvenuto al mondo Alfa'.
Imagen
Alejandra Otero


Diseño, elegancia, deportividad… son varios los términos que definen a Alfa Romeo: cien años después de su nacimiento, la marca italiana mantiene viva su leyenda. Una leyenda que se forjó en las carreras de principios del siglo XX y que jamás ha querido perder la esencia deportiva y el placer de la conducción. De manifiesto lo ponen sus modelos, a los que hemos querido rendir homenaje para celebrar su centenario.
Imagen
La cruz sobre fondo blanco (emblema lombardo) y la serpiente-dragón de los Visconti: el logo de Alfa.
Alfa Romeo: los orígenes

En 1910, la marca francesa de automóviles Darracq vendía su filial italiana, ubicada en Portello (Milán), a unos jóvenes industriales: así nacía la Anonima Lombarda Fabbrica Automobile o ALFA. Este fue el primer germen de la marca, años que vieron nacer los primeros automóviles ALFA, como el 24 HP, un clásico de 4,0 litros y cuatro marchas de 24 CV de potencia.

Tras la Primera Guerra Mundial, y no sin sufrir un obligado paréntesis en su producción, el ingeniero napolitano Nicola Romeo toma el mando de la compañía, surgiendo así Alfa Romeo Spa. Es imposible desligar aquellos primeros años del mundo de la competición. Alfa Romeo se forjó en las carreras y la mayor parte de sus modelos ganaron fama por sus gestas en el asfalto: las victorias en las carreras ayudaban a vender más y el fabricante transalpino atesoró muchos triunfos en aquellos primeros años.

Curiosamente, muchos de los éxitos de Alfa Romeo en la competición nos remiten a Enzo Ferrari. El que fuera fundador de una de las marcas más prestigiosas del mundo del automóvil, se puso al frente del departamento deportivo de Alfa en 1923 y fue el responsable de muchas de sus victorias en competiciones automovilísticas, como la mítica Mille Miglia o la Targa Florio, así como el Campeonato Mundial.
Imagen
El trébol de cuatro hojas, símbolo de la fortuna adornaba el Alfa Romeo P2.
Alfa Romeo P2 y P3, reyes de la competición

Si bien todos los modelos de Alfa Romeo contaban con versiones deportivas y competían en categorías Gran Turismo, entre los años 20 y 30 hubo dos prototipos de competición de referencia que lucían el emblema de la marca: el P2 y, más tarde, su evolución o P3.

El primero de ellos, el P2, se ha convertido en un icono del automovilismo. Diseñado por Vittorio Jano –otro de los nombres también de referencia de Alfa Romeo-, fue el primer ocho cilindros de la historia del fabricante italiano. Entre 1924 y 1930 consiguió un total de quince victorias, entre las que destacan once en el Campeonato del Mundo y el título mundial en 1925. Famosos pilotos como Antonio Ascari o Giuseppe Campari fueron los responsables de muchos de aquellos triunfos.

La evolución del P2 fue bautizada como P3 o Tipo B y su diseño iba asimismo firmado por Vittorio Jano. Desarrollado sobre la mecánica del Alfa Romeo 8C, este ganador nato cuenta con 46 victorias en total. En la marca este monoplaza se recuerda con cierto cariño, principalmente por la victoria que se llevó en el GP de Alemania de 1935. Cuando los modelos alemanes, más avanzados tecnológicamente, comenzaban a imponer su hegemonía, Tazio Nuvolari –piloto habitual de Alfa- consiguió batir, por constancia a Manfred Von Brauchtsch del equipo Mercedes-Benz: siguió al alemán durante la carrera hasta que un fallo de Von Brauchtsch le dio la victoria. En los albores de la Segunda Guerra Mundial se fue apagando la llama de Alfa Romeo en la competición: la mayor competencia, que venía incluso desde ‘casa’ con la llegada de Ferrari a las carreras, y el conflicto bélico mundial pusieron fin a aquellos años de gloria.
Imagen
Alfa Romeo 6C 2300B Mille Miglia, pura belleza.
Alfa Romeo 6C, el primer deportivo

Si bien hubo modelos dignos de mención antes de la llegada de este seis cilindros, como el Alfa Romeo RL o el LT, conviene hacer una parada en el Alfa Romeo 6C. En producción desde 1929 y hasta 1954, fue tanto modelo de calle como coche de competición y diseñadores como Pininfarina, Bertone o Jano se ocuparon de darle forma. La más conocida de todas sus evoluciones, siempre adheridas a una mayor cilindrada, fue el 6C 1500, del que se fabricaron 3.000 unidades: esta primera variante oscilaba entre los 44 y los 84 CV.

El 6C 1500 se llevó muchos triunfos en competición como la Mille Miglia de 1928, pero, sin duda, el más extremo de su gama fue el 6C 3000 Competizione Maggiorata de 275 CV, del que se fabricaron únicamente seis unidades, una de las cuales se puede visitar en el Museo Storico Alfa Romeo, situado en Milán (Italia).
Alfa Romeo 8C, nace la leyenda

Que la denominación 8C de nombre hoy al único superdeportivo de Alfa Romeo no es anecdótico. El hermano mayor del 6C equipaba un motor turboalimentado de ocho cilindros, que se distribuían en dos bloques de cuatro. Pero no era sólo su mecánica la que dio paso al mito, sino, al igual que el 6C, su diseño.
Imagen
Alfa Romeo 8C 2300, el deseado.

El encargado de proyectar sus líneas fue, nuevamente, Vittorio Jano y siguiendo la trayectoria del 6C estuvo presente tanto en la competición como en la calle. El 8C era un vehículo codiciado durante aquellos años, porque quien podía ponerse a sus mandos era capaz de sentir el placer de conducir ‘el coche que ganaba las competiciones durante los fines de semana’. No obstante, el inicio de la Segunda Guerra Mundial acabó prematuramente con su vida y sólo estuvo en producción ocho años.

Si hay un 8C que merece un capítulo sólo para él, éste es el 2900B Mille Miglia Roadster. Con un motor de 180 CV, posiblemente era, en 1938, el coche de producción más rápido del mundo. No en vano, aquel año, este biplaza ultraligero quedó primero y segundo en la Mille Miglia. Para muchos italianos este era el ‘coche de sus sueños’. También en lo que a competición se refiere, uno de los más laureados fue el 8C 2300 Le Mans Type, que logró alzarse vencedor en las 24 Horas de Le Mans en 1931, 1932, 1933 y 1934.

Para ver Galeria de fotos clika
http://www.paddock.es/galeries/45
equipo de paddock
Site Admin
 
Mensajes: 1048
Registrado: Mié Dic 12, 2007 10:04 pm

Volver a NOTICIAS



cron